Los tiempos de crisis (para la imaginación masculina)
Hay una conocida relación entre la economía y el largo de la falda. Se llama el “Hemline Index” (”Índice de largo de la falda”), y cuenta que el largo de la falda tiene una relación inversa al movimiento de las acciones. Cuando las cosas están mejores, suben las faldas, y durante periodos de escasez económica, bajan. Las vacas flacas, aparentemente, no van de mini-falda…

La historia lo demuestra, hasta hoy en día. Ya en 2009 llegaron a las tiendas unos vestidos “maxi” que nos acordaban a los vestidos románticos y conservadores de los años 70, justo con la crisis (que tampoco eran “los mejores tiempos” cuando aparecieron estos vestidos largos de los 70). ¿Y así como la cosa no está mucho mejor este año? Pues otro año de faldas largas, aún más sobrias que los vestidos setenteros del año pasado. Las faldas largas de 2010 no llevan estampados alegres y no tienen un aire hippie. Diseñadores diversos como Yohji Yamamoto, Louis Vuitton, Haider Ackermann, Ann Demeulemeester y Missoni lanzaron faldas largas en los últimos desfiles, con una actitud seria, casi histórica- faldas ceñidas y de colores oscuras, con botas o plataformas y un decidido aire grunge.
Son faldas pocas románticas, y pues más bien utilitarias, inspiradas en las viudas y los hijab. En serio, ya verás. Como en los noventa, es una moda anti-moda, una repuesta a los años de exceso y ostentación. Las palabras claves son elegante, cool, subversivo, serio y sobre todo, sombrío. Incluso, respetuoso. Si alquilas apartamentos en Milán, una de las ciudades más cool del mundo, seguro que verás esta tendencia en plena alza.
Por supuesto, una no tiene porque ser esclava de la moda. Para mí, utilizar tales faldas no es muy práctico porque se te pueden enganchar en las puertas del metro o las ruedas de la bicicleta. ¡Entonces, voy a seguir gastando la minifalda, con la esperanza que mejorará la economía!










