Greta Garbo, el misterio del estilo
Sin duda, Greta Garbo es una de las estrellas de cine de la época dorada de Hollywood más intrigantes y enigmáticas. Pese a ser la reina de esa etapa y brillar como nadie en la gran pantalla, en su vida personal parecía que el mundo alocado del cine la apabullaba. Nunca concedía entrevistas, no firmaba autógrafos ni respondía a las cartas que le mandaban sus fans. Decidió abandonar su carrera como actriz en los años 40, ofreciendo uno de los titulares más famosos de la historia: ‘Quiero estar sola’. Se refugió en Nueva York, por cuyas calles, acechada por los paparazzi, paseaba con su gabardina ceñida al cuerpo, que puso tan de moda entre las féminas, sus sombreros de ala corta y gafas oscuras.

Fanática de los zapatos
El Museo del Diseño La Triennale di Milano, presenta una exposición dedicada a la estrella sueca de la que os quiero hablar. Patrocinada por la firma Salvatore Ferragamo, la muestra traza la relación de la diva con el diseñador de zapatos italiano, a través de un recorrido por el fantástico vestuario (tanto personal como fílmico), de la Garbo. La Divina era una auténtica fan de los zapatos de Ferragamo, llegándole a comprar en una ocasión 70 pares de una sola vez.
Un estilo único
La exposición analiza, a través de las piezas de ropa y demás accesorios, la progresiva transformación de la actriz hasta llegar a ser un verdadero icono cinematográfico. Se ha recuperado, por ejemplo, el vestido con escote bordado que la sueca llevó en Inspiración y el que se puso en La reina Cristina, diseñado por Adrian Adolph Greenberg para Metro Goldwyn Mayer.
La independencia y el estilo único de esta maravillosa actriz contribuyeron sin duda a crear un nuevo diccionario de estilo, fuera y dentro de la pantalla.‘Camino sola porque quiero caminar sola’, dijo en una ocasión. Sola o no, seguro que lo hacía con estilo, gracias a los zapatos que su amigo Ferragamo diseñó para ella.
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